miércoles, 29 de octubre de 2008

LA "REALIDAD" QUE NOS VENDEN

Hace unos días se vió por las calles de Sao Paulo un afiche de 'Runner' una de las cadenas de gimnasios más renombradas del Brasil, con la foto de una chica escultural y la siguiente frase: '¿Este verano qué querés ser: sirena o ballena?'
Dicen que una joven mujer, pero muy madura, de Sao Paulo (cuyas características físicas nunca trascendieron) le envió este mail a la empresa 'Runner' respondiéndoles a su frase publicitaria:
- Las ballenas están siempre rodeadas de amigos. Tienen una vida sexual activa, se embarazan y tienen ballenitas de lo más tiernas.' Las ballenas amamantan. Son amigas de los delfines y se lo pasan comiendo camarones.... También se la pasan jugando en el agua y nadando por ahí, surcando los mares, conociendo lugares maravillosos, como los hielos de la Antártica y los arrecifes de coral de la Polinesia. Las ballenas cantan muy bien y hasta tienen CD's grabados. Las ballenas son enormes y casi no tienen predadores naturales. Las ballenas tienen una vida bien resuelta, son lindas y amadas por todos.....
- Las sirenas no existen. Si existieran, vivirían en permanente crisis existencial: '¿Soy un pez o soy un ser humano?'. No tienen hijos pues matan a los hombres que encantan con su belleza, y además no tienen por dónde hacer el amor. Son bonitas sí, pero tristes y siempre solitarias, ¿quién quiere acercarse a una mujer que huele a pescado?.

'Runner' querida, prefiero ser ballena.....'

viernes, 8 de agosto de 2008

Amar ( algo más para reflexionar)

Amar

Un esposo fue a visitar a un sabio consejero y le dijo que ya no quería a su esposa y que pensaba separarse. El sabio lo escucho, lo miro a los ojos y solamente le dijo una palabra: "Ámala". -luego se calló-.
Pero es que ya no siento nada por ella.
mala, -repuso el sabio-.
Y ante el desconcierto del señor, después de un oportuno silencio, el viejo sabio agregó lo siguiente:
* Amar es una decisión, no un sentimiento,
* Amar es dedicación y entrega,
* Amar es un verbo y el fruto de esa acción es el amor.
El Amor es un ejercicio de jardinería:
Arranque lo que hace daño, prepare el terreno, siembre, sea paciente, riegue, procure y cuide.
Esté preparado porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvias, mas no por eso abandone sujardín.
Ame a su pareja, es decir, acéptela, valórela, respétela, dele afecto y ternura, admírela y compréndala.
* Eso es todo, Ámela".
Por eso la vida sin amor a Dios, ni a ti mismo, ni a tus padres, ni a tu pareja, ni a tus amigos,
ni a lo que rodea podría tener estos efectos...
* La inteligencia sin amor, te hace perverso.
* La justicia sin amor, te hace hipócrita.
* El éxito sin amor, te hace arrogante.
* La riqueza sin amor, te hace avaro.
* La docilidad sin amor, te hace servil.
* La pobreza sin amor, te hace orgulloso.
* La belleza sin amor, te hace ridículo.
* La verdad sin amor te hace hiriente.
* La autoridad sin amor, te hace tirano.
* El trabajo sin amor te hace esclavo.
* La sencillez sin amor te envilece.
* La oración sin amor, te hace introvertido.
* La ley sin amor, te esclaviza.
* La política sin amor, te hace ególatra.
* La fe sin amor, te hace fanático.
La vida sin amor, no tiene sentido.



lunes, 9 de junio de 2008

Para seguir reflexionando.... Un cuento con moraleja

TÚ PUEDES VOLAR
Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.

Pasaron unos meses y el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro no sabía qué le sucedía, no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó. Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.

Al día siguiente, por la ventana, el monarca pudo observar que el ave aún continuaba inmóvil.
Entonces decidió comunicarle a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey le dijo a su asistente: ¨Traedme al autor de ese milagro¨. Su asistente rápidamente le presentó a un campesino.

El rey le preguntó: ¨¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?¨. Intimidado, el campesino le dijo al rey: ¨Fue fácil mi rey, sólo corté la rama, y el halcón voló, se dio cuenta que tenía alas y se lanzó a volar¨.

¿Sabes que tienes alas? ¿Sabes que puedes volar? ¿A qué te estás agarrando? ¿De qué no puedes soltarte? ¿Qué estás esperando para volar? No
puedes descubrir nuevos mares a menos que tengas el coraje para volar.

Vivimos dentro de una zona de comodidad donde nos movemos, y creemos que eso es lo único que existe. Dentro de esa zona está todo lo que sabemos y todo lo que creemos. Viven nuestros valores, nuestros miedos y nuestras limitaciones. En esa zona reina nuestro pasado y nuestra historia. Todo lo conocido, cotidiano y fácil. Es nuestra zona de confort y, por lo general, creemos que es nuestro único lugar y modo de vivir. Tenemos sueños, queremos resultados, buscamos oportunidades, pero no siempre estamos dispuestos a correr riesgo, no siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles. Nos conformamos con lo que tenemos, creemos que es lo único y posible, y aprendemos a vivir desde la resignación.

El liderazgo es la habilidad que adquirimos cuando ampliamos nuestra zona de comodidad. Cuando estamos dispuestos a correr riesgos, cuando aprendemos a caminar en la cuerda floja, cuando estamos dispuestos a levantar la vara que mide nuestro potencial.

Un verdadero líder tiene seguridad en sí mismo para permanecer solo, coraje para tomar decisiones difíciles, audacia para transitar hacia lo nuevo con pasión, y ternura suficiente para escuchar las necesidades de los demás. El hombre no busca ser un líder, se convierte en líder por la calidad de sus acciones y la integridad de sus intentos.

Un abrazo a cada uno.
Tere

martes, 3 de junio de 2008

Algo para reflexionar y compartir.



Capítulo 3: Aprender a ser felices

Me parece que la primera cosa que tendríamos que enseñar a
todo hombre que llega a la adolescencia es que los humanos no nacemos felices ni infelices, sino que aprendemos a ser una cosa u otra y que, en una gran parte, depende de nuestra elección el que nos llegue la felicidad o la desgracia. Que no es cierto, como muchos piensan, que la dicha pueda encontrarse como se encuentra por la calle una moneda o que pueda tocar como una lotería, sino que es algo que se construye, ladrillo a ladrillo, como una casa.

Habría también que enseñarles que la felicidad nunca es completa en este mundo, pero que, aun así, hay raciones más que suficientes de alegría para llenar una vida de jugo y de entusiasmo y que una de las claves está precisamente en no renunciar o ignorar los trozos de felicidad que poseemos por pasarse la vida soñando o esperando la felicidad entera.

Sería también necesario decirles que no hay «recetas» para la felicidad, porque, en primer lugar, no hay una sola, sino muchas felicidades y que cada hombre debe construir la suya, que puede ser muy diferente de la de sus vecinos.,Y porque, en segundo lugar, una de las claves para ser felices está en descubrir «qué» clase de felicidad es la mía propia.

Añadir después que, aunque no haya recetas infalibles, sí hay una serie de caminos por los que, con certeza, se puede caminar hacia ella. A mí se me ocurren, así de repente, unos cuantos, - Valorar y reforzar las fuerzas positivas de nuestra alma. Descubrir y disfrutar de todo lo bueno que tenemos. No tener que esperar a encontramos con un ciego para enterarnos de lo hermosos e importantes que son nuestros ojos. No necesitar conocer a un sordo para descubrir la maravilla de oír.

Sacar jugo al gozo de que nuestras manos se muevan sin que sea preciso para este descubrimiento ver las manos muertas de un paralítico.

- Asumir después serenamente las partes negativas o deficitarias de nuestra existencia. No encerrarnos masoquistamente en nuestros dolores. No magnificar las pequeñas cosas que nos faltan. No sufrir por temores o sueños de posibles desgracias que probablemente nunca nos llegarán.

- Vivir abiertos hacia el prójimo. Pensar que es preferible que nos engañen cuatro o cinco veces en la vida que pasarnos la vida desconfiando de los demás. Tratar de comprenderles y de aceptarles tal y como son, distintos a nosotros. Pero buscar también en todos más lo que nos une que lo que nos separa, más aquello en lo que coincidimos que en lo que discrepamos. Ceder siempre que no se trate de valores esenciales. No confundir los valores esenciales con nuestro egoísmo.

- Tener un gran ideal, algo que centre nuestra existencia y hacia lo que dirigir lo mejor de nuestras energías. Caminar hacia él incesantemente, aunque sea con algunos retrocesos. Aceptar la lenta maduración de todas las cosas, comenzando por nuestra propia alma. Aspirar siempre a más, pero no a demasiado más. Dar cada día un paso. No confiar en los golpes de la fortuna.

- Creer descaradamente en el bien. Tener confianza en que a la larga -y a veces muy a la larga- terminará siempre por imponerse.

No angustiarse si otros avanzan aparentemente más deprisa por caminos torcidos. Creer en la también lenta eficacia del amor. Saber esperar.
- En el amor, preocuparse más por amar que por ser amados. Tener el alma siempre joven y, por tanto, siempre abierta a nuevas experiencias. Estar siempre dispuestos a revisar nuestras propias ideas, pero no cambiar fácilmente de ellas. Decidir no morirse mientras estemos vivos.

- Elegir, si se puede, un trabajo que nos guste. Y si esto es imposible, tratar de amar el trabajo que tenemos, encontrando en él sus aspectos positivos.

- Revisar constantemente nuestras escalas de valores. Cuidar de que el dinero no se apodera de nuestro corazón, pues es un ídolo difícil de arrancar cuando nos ha hecho sus esclavos. Descubrir que la amistad, la belleza de la naturaleza, los placeres artísticos y muchos otros valores son infinitamente más rentables que lo crematístico.

- Descubrir que Dios es alegre, que una religiosidad que atenaza o estrecha el alma no puede ser la verdadera, porque Dios o es el Dios de la vida o es un ídolo.

- Procurar sonreír con ganas o sin ellas. Estar seguros de que el hombre es capaz de superar muchos dolores, mucho más de lo que el mismo hombre sospecha.

La lista podría ser más larga. Pero creo que, tal vez, esas pocas lecciones podrían servir para iniciar el estudio de la asignatura más importante de nuestra carrera de hombres: la construcción de la felicidad.
Del libro " Razones para la alegría" de José Luis Martin Descalzo

Un abrazo Tere.